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Prehabilitación: por qué entrenar antes de operarte cambia el resultado

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Fisioterapeutas conversando en el pasillo de la clínica

La escena típica: te dan fecha de cirugía a seis semanas y te dicen que descanses. Esas seis semanas son el activo más desaprovechado de todo el proceso.

Entras como te preparas

Después de una cirugía articular pierdes fuerza rápido. Si llegas al quirófano con poca masa muscular, esa pérdida te deja por debajo del umbral funcional y tardas meses en volver a subir. Si llegas con reserva, la caída te deja en un punto desde el que puedes trabajar.

Lo digo de la forma más simple que se me ocurre: la cirugía no te quita fuerza, te quita el margen. Nosotros trabajamos ese margen antes.

Qué trabajo en esas semanas

  • Fuerza de la extremidad a operar y de la contraria, dos o tres veces por semana con carga real.
  • Rango de movimiento: sobre todo extensión de rodilla y elevación de hombro, según el caso. Lo que no tengas antes, va a costar el doble después.
  • Bajar inflamación y derrame. Operarse con la rodilla llena de líquido complica el postoperatorio.
  • Entrenar la marcha con muletas y las transferencias antes de necesitarlas. Suena menor; en pacientes mayores evita caídas.
  • Capacidad cardiovascular con lo que tolere el paciente: bici, AlterG, natación.
  • Explicar qué va a pasar. El paciente que sabe qué esperar en la semana 2 no entra en pánico en la semana 2.

En qué cirugías tiene más sentido

Donde más diferencia veo es en prótesis de rodilla y de cadera, en reconstrucción de ligamento cruzado y en cirugía de columna. En pacientes con más de 60 años o con varios meses de inactividad por dolor, el beneficio es todavía mayor.

La evidencia en prótesis apunta a estancias hospitalarias más cortas y a mejor función temprana; en ligamento cruzado, la fuerza de cuádriceps antes de operar predice bastante bien la fuerza a dos años. No es magia, es aritmética muscular.

Cuánto tiempo hace falta

Con dos semanas ya hay algo que ganar, sobre todo en movilidad y en educación. Cuatro a seis semanas es donde empiezo a ver cambios de fuerza medibles. Si tienes tres meses de espera, mejor todavía.

Yo suelo pedir dos sesiones supervisadas por semana más trabajo en casa. Y sí, con dolor articular se puede entrenar: se elige el ejercicio y el rango que no lo provoque, no se cancela el entrenamiento.

Si ya tienes fecha, empieza con una valoración prequirúrgica para tener números de partida y deja agendadas las primeras citas del programa postquirúrgico desde ahora. En varias cirugías la primera sesión debe caer en las primeras 72 horas y esas agendas se llenan.

LFT. Andrés Castañón MoraFisioterapeuta · Director de Innergy · Cédula profesional 9861649

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración presencial. Ningún tratamiento se indica sin explorar antes al paciente.

¿Es tu caso?

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