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Qué pasa en una valoración especializada (y por qué dura una hora)

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Fisioterapeuta tomando notas junto al paciente durante la sesión

Un paciente promedio llega a mi consulta con tres carpetas: una radiografía, una resonancia y una lista de tratamientos que ya probó. Casi ninguno llega con un diagnóstico funcional. Eso es lo que hacemos en la valoración.

La diferencia entre un diagnóstico de imagen y uno funcional

Una resonancia te dice qué estructura se ve distinta. No te dice por qué te duele al bajar escaleras y no al subir, ni por qué el dolor aparece a los veinte minutos de caminar y no antes. Esa segunda información es la que define el tratamiento.

Yo trabajo con las dos. Leo el estudio, sí, pero el estudio no manda. Manda lo que reproduce tu dolor y lo que lo quita cuando lo modifico en la camilla.

Cómo está estructurada la consulta

Dura entre 50 y 60 minutos. No es una plática, es una exploración.

Historia dirigida (15 a 20 minutos)

Aquí es donde se resuelve la mitad de los casos. Pregunto por el mecanismo exacto de la lesión, por el comportamiento del dolor en 24 horas, por el sueño, por qué medicamento tomas y si te funciona, por cirugías previas que a veces nadie mencionó, y por lo que dejaste de hacer. Esa última pregunta —qué dejaste de hacer— me da la meta del tratamiento.

Lo que más me preguntan al llegar aquí es por qué hago tantas preguntas si "el problema es la rodilla". Porque en una de cada varias consultas el problema no es la rodilla.

Exploración física y pruebas

  • Rango de movimiento medido con goniómetro o inclinómetro, no "a ojo".
  • Fuerza con dinamometría cuando aplica, para tener un número de partida y compararlo después.
  • Pruebas ortopédicas específicas para confirmar o descartar estructuras.
  • Evaluación neurodinámica y neurológica básica si hay dolor irradiado, hormigueo o pérdida de fuerza.
  • Análisis de movimiento real: sentadilla, escalón, marcha, gesto deportivo o gesto de trabajo.

Ecografía musculoesquelética

Cuando la exploración lo justifica, reviso con ecografía en consulta. Sirve para ver el tendón moviéndose, para medir un derrame, para ver si una cicatriz está adherida y para guiar una técnica en el milímetro correcto. Tiene una ventaja que la resonancia no tiene: es dinámica y es en el momento, contigo moviéndote.

Qué me hace sospechar que algo no es un problema de fisioterapia

Parte del trabajo de una valoración es saber cuándo no me toca a mí. He suspendido tratamientos y he mandado a un paciente directo con el médico por cosas como estas:

  • Dolor nocturno que no cambia con ninguna posición.
  • Pérdida de peso sin explicación acompañando un dolor de espalda nuevo.
  • Pérdida de fuerza progresiva, no dolor: fuerza.
  • Alteración de esfínteres o anestesia en la zona de silla de montar.
  • Fiebre, antecedente de cáncer, uso prolongado de corticoides.
  • Dolor que no se modifica con absolutamente ningún movimiento ni postura.

Ninguno de estos significa automáticamente algo grave. Significa que primero se descarta y después se trata.

Con qué te vas de la consulta

Con tres cosas concretas, y esto sí lo sostengo en todas:

  • Una explicación en español de qué está pasando, sin nombres que no puedas repetirle a tu familia.
  • Un plan con número: cuántas sesiones estimo, cada cuándo, y qué debería haber cambiado para tal fecha.
  • Qué hacer desde hoy: dos o tres ejercicios, no quince, y qué actividades sí puedes seguir haciendo. Casi nunca mando reposo total.

Para quién vale la pena y para quién no

Vale la pena si llevas más de tres meses con el mismo dolor, si ya hiciste terapia y no funcionó, si tienes dos diagnósticos distintos de dos médicos distintos, o si te propusieron cirugía y quieres entender las alternativas antes de decidir. En esos casos, empezar a tratar sin valorar bien es tirar dinero.

No vale la pena si te torciste el tobillo ayer y no hay señales de alarma. Ahí lo que necesitas es empezar a tratarte, no una hora de análisis.

Casos que suelen llegar aquí

Dolor lumbar de años con resonancia "que sale mal" y sin correlación clínica; hombros operados que a los ocho meses siguen sin levantar el brazo; corredores con dolor de rodilla que ya cambiaron de tenis tres veces; pacientes con vértigo o mareo cervical mal etiquetado; deportistas con la tercera recaída del mismo isquiotibial.

Cuando el caso es de columna, la valoración suele desembocar en el programa de columna y dolor persistente. Cuando no lo es, te lo digo igual.

Puedes agendar una valoración especializada aunque después decidas continuar tu tratamiento en otro lado. Eso pasa y no hay problema.

LFT. Andrés Castañón MoraFisioterapeuta · Director de Innergy · Cédula profesional 9861649

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración presencial. Ningún tratamiento se indica sin explorar antes al paciente.

¿Es tu caso?

Una valoración de una hora resuelve en concreto lo que un artículo solo puede explicar en general.