
Las ondas de choque son de los pocos tratamientos de fisioterapia con evidencia decente en tendinopatías crónicas. También son de los más mal indicados: si tu tendinitis lleva tres semanas, probablemente no las necesitas.
Qué son y por qué funcionan
Son ondas acústicas de alta energía que se transmiten al tejido. No "rompen" nada en el sentido que la gente imagina. Lo que hacen es provocar una respuesta biológica: aumento de vascularización, liberación de factores de crecimiento y estimulación de la reparación en un tejido que se quedó atorado en un proceso degenerativo mal resuelto.
Ese es el punto clave. Una tendinopatía crónica no es inflamación, es un tendón desorganizado que dejó de repararse bien. Las ondas de choque reinician ese proceso.
Dónde funcionan mejor
Con evidencia más sólida:
- Fascitis plantar crónica, sobre todo con más de 3 a 6 meses de evolución. Es probablemente la mejor indicación.
- Tendinopatía calcificante del hombro. Aquí sí hay fragmentación del depósito de calcio y los resultados pueden ser notables.
- Epicondilalgia lateral, el llamado codo de tenista.
- Tendinopatía rotuliana y del tendón de Aquiles, sobre todo en su porción media.
- Tendinopatía glútea y dolor en la cara lateral de la cadera.
- Retardos de consolidación de fracturas, en indicaciones específicas.
Donde funcionan peor o directamente no: rupturas completas de tendón, procesos agudos de menos de seis semanas, dolor de origen articular puro, dolor referido de columna.
Cuántas sesiones
De 3 a 6 sesiones, una por semana. Ese es el esquema estándar y el que uso salvo excepciones. Los resultados no suelen verse en la primera: la mejoría típica aparece entre la tercera sesión y las cuatro semanas posteriores a terminar el ciclo, porque el efecto es biológico y tarda.
Eso lo advierto siempre al inicio, porque un paciente que espera alivio inmediato abandona en la segunda sesión.
¿Duelen?
Sí, molestan. Es una molestia tolerable, tipo golpeteo intenso, y se regula la energía durante la aplicación. Cada sesión dura entre 5 y 10 minutos de aplicación efectiva. Puede quedar dolorimiento durante 24 a 48 horas después, y ese dolorimiento no es señal de que algo salió mal.
Yo no uso anestésico local para esto: el dolor del paciente durante la aplicación me sirve para localizar el punto exacto.
Lo que decide si funciona o no
Dos cosas, y ninguna es la máquina.
La primera: que el diagnóstico esté bien. He recibido pacientes con seis sesiones de ondas de choque en la fascia plantar cuyo dolor de talón era de origen nervioso. Ninguna cantidad de energía iba a resolver eso. Antes de aplicar, reviso con ecografía musculoesquelética para confirmar qué tejido está afectado y localizarlo.
La segunda: que las ondas vayan acompañadas de ejercicio de carga progresiva. Las ondas de choque solas dan un resultado; las ondas de choque más un programa de fortalecimiento del tendón dan otro bastante mejor. El tendón se adapta a la carga, no a la energía acústica.
Cuando un paciente me dice que ya le hicieron ondas de choque y no le funcionaron, la primera pregunta que hago es qué ejercicios le mandaron. La respuesta habitual es ninguno.
Contraindicaciones
- Embarazo.
- Trastornos de la coagulación o tratamiento anticoagulante.
- Infección local o tumor en la zona.
- Aplicación sobre placas de crecimiento en niños y adolescentes.
- Trombosis.
- Aplicación directa sobre pulmón, médula espinal o grandes vasos.
Infiltración reciente de corticoide en la zona: conviene esperar.
Focales o radiales
Son dos tecnologías distintas. Las radiales dispersan la energía en superficie y sirven bien para tejidos superficiales y zonas amplias. Las focales concentran la energía en profundidad y son las que uso cuando el blanco es pequeño y profundo, como una calcificación de hombro.
Si llevas meses con un dolor de talón, de codo o de tendón que no cede, lo primero no es la máquina, es una valoración que confirme qué tienes. En deportistas, este tratamiento va casi siempre dentro del plan de fisioterapia deportiva, con la carga de entrenamiento ajustada en paralelo.
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración presencial. Ningún tratamiento se indica sin explorar antes al paciente.